El Barça cerró la herida abierta en Mónaco derrotando al Sevilla por 3-1 en un magnífico espectáculo bañado con acciones de oro y no exento de mucha polémica. Pese al error de Muñiz Fernández al anular un tanto de Escudé, las genialidades de Ronaldinho y de Messi acabaron con la fortaleza de un conjunto andaluz al que le faltó pegada en la segunda mitad.